¿Vacaciones? con trillizos

Os contaré nuestra experiencia:  Queríamos escaparnos de la rutina y del calor y decidimos irnos con nuestros trillizos de año y medio a una casa rural de Asturias. Pensamos: “10 días con ellos cuidándolos nosotros dos solos no será para tanto.  Nos podemos hacer cargo y así los abuelos tienen unas merecidas vacaciones.” Además, coincidió que la persona que nos ayuda en casa y con los niños se iba de vacaciones. Bien, ¡manos a la obra! A buscar una casa rural en ese paisaje tan fantástico y a disfrutar. Nos decidimos por una casa que tenía granja y huerta. Y una cosa maravillosa: CANGURO!!! Nos encantaron las fotos y no esperamos más: lo reservamos.

Como buena organizadora de eventos llamé en varias ocasiones para asegurarme de que habían recibido la transferencia, tenían habitación suficientemente grande para poner 3 cunas y si era fácil de acceder, etc. Hablé con tres personas distintas, cosa que me dio bastante confianza ya que el sitio parecía bastante grande. Llegó el esperado día de antes del viaje y volví a llamar para recordar que llegaríamos nosotros, la familia de los trillizos. 🙂 Para mi sorpresa, la persona que me hizo la reserva me dijo que solo nos había reservado cinco días de los diez y que bueno… fue un error suyo y que intentaría buscarnos otra habitación. Me armé de paciencia y esperé unas horas más hasta que me confirmó que la había conseguido. De otra manera se hubieran acabado nuestras vacaciones porque recorrer 500 km para estar solo 5 días no hubiera sido una buena opción y tampoco se podía improvisar buscando otro sitio a última hora.

En fin, llegamos ahí y nos dimos cuenta que la habitación estaba situada en la última planta de la casa (sin ascensor). Se accedía por unas escaleras estrechas y había que cargar con los niños cada vez que subíamos y bajábamos porque era imposible subir con ellos de la mano. Canguro no había ni se preparaba cenas… Los animales de la granja eran dos vacas y cuatro gallinas más dos perros enormes de una turista francesa. Vamos, que según os imagináis tampoco vimos la huerta. La casa daba a la carretera y no se podían dejar a los niños mucho tiempo en el patio. La parte buena es que estaba cerca de varias ciudades grandes como Oviedo y Gijón y pudimos ir cada día a visitarlos y a comer ahí. Aprendimos a comer de pie mientras les dábamos cuchara tras cuchara a los niños. Si ya eran comilones antes, con el fresquito y el aire de montaña pedían comida cada dos-tres horas. Encima una de las niñas empezó con la varicela y la otra con conjuntivitis. Así que de médicos unos cuantos días también.

Para no enrollarme demasiado os diré las conclusiones que hemos sacado de este viaje del que volvimos con ojeras, muchas contracturas en la espalda y unos kilos más delgados.

  • Hay que alquilar siempre un apartamento donde puedas tener un salón para dejar jugar a los niños; Una cocina es imprescindible porque con un año y medio no aguantan sin cenar hasta las 21.00 horas que suelen traerte la cena en los restaurantes.
  • Llevarse siempre los adaptadores para ellos para poder sentarlos en las sillas. Pocos restaurantes tienen tronas y menos en sitios tan rurales como los pueblos de Asturias. Como anécdota: algunos nos preguntaron qué eran las tronas!! Nosotros les dimos de comer en las sillas de paseo, en brazos, sentados en las sillas del restaurante o corriendo detrás de ellos por toda la sala 🙂
  • Llevar una persona de apoyo para poder disfrutar un poco o estar más tranquilos a la hora de la comida.
  • Ir siempre a un sitio que te recomiende otra familia/ amigos. Aunque la casa donde fuimos no estaba mal, era más adecuada para parejas con niños más mayores.

Y a disfrutar de las vacaciones. :)) Asturias es una zona preciosa, me enamoré de Gijón.

Estas fueron nuestras segundas vacaciones y la verdad es que hemos aprendido mucho. Y los niños volvieron la mar de contentos, han visto y aprendido cosas nuevas y ya no les tienen tanto miedo a los animales.

He leído hace poco una entrada en Somosmúltiples y me ha gustado el consejo que le dio la psicóloga Coks Feenstra a una mamá de trillizos. Hay que pedir ayuda e intentar disfrutar de tus niños y de la pareja. Por muy complicado que parezca. Nosotros volvimos más fortalecidos como pareja de este viaje, trabajamos los dos como un equipo para atender a los niños y eso une mucho.

¡Estoy deseando que me contéis vuestra experiencia!

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